La industria avícola está en condiciones de contribuir generando valor agregado

Para la producción agropecuaria el Covid-19 es un inconveniente que no esperamos cause mayores disrupciones. Es más el daño que puede provocar una medida tomada con prisa por nuestra dirigencia política que otra cosa.

Los cultivos agrícolas –cuando están prontos– se tienen que cosechar, las vacas se tienen que ordeñar dos veces al día, las gallinas ponen huevos todos los días, los pollos engordan a diario y los fletes para el agro tienen que seguir funcionando.

La producción avícola cumple un papel muy importante en la alimentación humana. Los productos de la avicultura como En ese sentido, los hombres y las mujeres del campo son tan héroes como los médicos y las enfermeras de los hospitales. Son los que logran la magia invisible para que tengamos el alimento en la mesa todos los días, poniendo el hombro con la mejor disposición.

El sector agroindustrial es, sin duda, quien sostiene el movimiento del país y de quien dependerá –en gran parte– la salida de esta crisis global nunca antes vista. Pero no hay que mentirse, salir de este pozo va a costar tiempo y mucho esfuerzo, porque no sólo no estábamos preparados para este golpe sino que veníamos de unos años muy difíciles.

La crisis crediticia no es nueva para el sector agropecuario y encima ahora el problema ya no es sólo el agro, sino el resto de las actividades productivas que sufren el golpe y para el cual no tienen mucha defensa.

En la medida que la agricultura se mueve, hay cadenas de pagos que funcionan y economías regionales que cobran vida. Eso no lo arregla todo, pero al menos es la esperanza que se genera comprando tiempo.

Tenemos a favor que los precios de las materias primas agropecuarias no han caído en proporción a otros activos financieros como el petróleo o las acciones. De hecho, los precios de referencia de la soja y el trigo han tenido una conducta interesante y eso es una noticia alentadora para el sector que tiene mejores posibilidades en cuanto a los precios.

El futuro es incierto pero siempre las materias primas son una fuente de esperanza: la gente tiene que comer. Lo que pasó fue un parate del consumo, pero no se dañaron infraestructuras físicas y las cosas con tiempo se arreglan.

China volverá a comprar trigo, soja y carne, lo mismo que Europa. Solo precisamos que las cosas no exploten, especialmente en Estados Unidos, y pasar lo peor de la pandemia cuidando nuestros escasos recursos y protegiendo a los más débiles.

La evolución del tipo de cambio hacia niveles donde nos deja más competitivos es también un gran alivio para la agricultura. No resuelve todos los problemas, pero al menos no nos lastra con un atraso cambiario insoportable.

Es cierto que pagaremos un aumento en la inflación, pero nos permite arrancar de un mejor nivel la carrera para el 2021. Será la agroindustria, una vez más, quien saque a nuestro país adelante. A mirar para adelante, hay muchas esperanzas en que de esto se sale con trabajo y con esfuerzo.

Adalberto Rossi

Fuente: https://www.catedraavicola.com.ar